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El arquitecto Rafael Moneo gana el Premio Príncipe de Asturias de las Artes

 

El jurado calificó su trabajo sereno y pulcro (Efe)

09/05/12 (11:00 AM)
Madrid.- Rafael Moneo, galardonado hoy con el Premio Príncipe de Asturias de las Artes, afirma que "para los grandes proyectos, el ejercicio profesional artesano" que él ha vivido está "en vías de desaparición", porque los grandes clientes prefieren los grandes estudios.

"Es una profesión hermosa, pero difícil también, que se pregunta continuamente por la razón de la forma", explicó a Efe el arquitecto en el día de su 75 cumpleaños, que ha llegado con un regalo inesperado: por la mañana le comunicaban por teléfono la concesión del galardón, en el que se ha impuesto a otros 38 candidatos de 25 países.

Moneo, que pensó que le llamaban para preguntarle sobre alguno de los candidatos, llegó a las últimas rondas de votaciones junto al arquitecto japonés Toyo Ito y al compositor estonio Arvo Part.

"No tenía la más remota idea de que era candidato; lo había sido en otras ocasiones. Pero pasada la fiebre de aquellos años, había entendido que mi turno para ser Premio Príncipe de Asturias había pasado", confiesa.

"Por ello la alegría ha sido doble, porque cuando uno alcanza algo que no pretende, y que viene de esta manera tan inesperada, se se siente más satisfecho", reconoce.

El estudio de Moneo en Madrid era esta mañana un hervidero de periodistas, fotógrafos y cámaras de televisión. "Tampoco sabía que estos premios tienen tanta cobertura informativa", comentaba entre risas, pasando de una entrevista a otra.

Sin embargo, su discurso es pausado, como el jardín que rodea el estudio (por una de las ventanas casi se cuela un naranjo cuajado de frutos) y como su obra, según el jurado de los Premios Príncipes de Asturias, que la califica de "serena y pulcra".

"Son adjetivos que me gustaría que se correspondieran de verdad con mi trabajo", admite este español de prestigio internacional, galardonado ya con la Medalla de Oro de las Bellas Artes (1992) o el Premio Pritzker (1996).

Y es que Moneo prefiere "las arquitecturas que no son imperiosas, que no se imponen inevitablemente a quien las usa, y que por el contrario, tienen esa condición discreta de forma que, tan solo quien busca, encuentra la consistencia arquitectónica".

Sobre el futuro, que para muchos jóvenes se antoja incierto por la crisis, Rafael Moneo pronostica que "seguramente, habrá que acostumbrarse a la convivencia de muchas formas distintas del ejercicio de la profesión".

"Seguro que para los grandes proyectos, este ejercicio profesional artesano que yo he vivido está en vías de desaparición; al final, las grandes instituciones y clientes prefieren contactar con grandes estudios que parece que ofrecen un servicio más completo", explica.

No obstante, también habrá otro tipo de trabajos que exijan "la elección de un arquitecto como individuo capaz de dar respuesta" a construcciones con "valor simbólico".

También advierte de que, "habrá que acostumbrarse a arquitecturas racionales y respetuosas con el entorno, y otras que, a pesar de ponerse el marchamo de ecológicas, rompan con ese discurso".

De todo ello, hablará en la ceremonia de entrega de estos premios para "dar testimonio" de aquello en lo que cree: "En cierto modo, lo único que tiene valor de lo que digamos es aquello más propio, sea oportuno o no, porque a alguien le puede servir", sostiene.

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